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La Diversificación del Abogado

En esta entrega quisiera retomar un asunto tratado en otro de mis artículos titulado “Derecho: escenario apto para innovar”, ya que la situación competencial de nosotros los Abogados es cada vez más crítica.

A pesar de que el Derecho es de aquellos campos con mayor rezago en lo que a innovación en el ejercicio se refiere -seguimos ejerciendo y atrayendo clientes como se solía hacer hace cincuenta años, sin apreciar los cambios generacionales ni tecnológicos -, lo cierto es que la población de profesionales por habitante ha crecido alarmantemente.

Mal contadas, sólo en Bogotá, existen veintiuna facultades de Derecho, de las cuales varias de ellas están egresando hasta siete cursos por semestre.

Para nadie es un secreto que una facultad de Derecho es bastante más barata en su constitución que una de Medicina o Bacteriología: basta un par de (j)aulas de clase, sillas y “profesores” más mal que bien preparados.

Este triste panorama, aunque lucrativo para las universidades, en especial las de garaje, trae como consecuencia una fluctuación en las condiciones laborales, ya que se están titulando más abogados de los que el mercado necesita, haciendo que los salarios que podamos percibir bajen considerablemente. En otras palabras, la oferta excede la demanda de profesionales disminuyendo sus ingresos.

Ante las condiciones expuestas, en el artículo en cita llamé la atención de la necesidad que tenemos los abogados de diversificar nuestros ingresos y formación. Con mayor frecuencia, se avista la insuficiencia de la mera carrera y se recomienda la mixtura con otra disciplina que enriquezca el perfil del egresado, v.gr. administración de empresas. De seguro, un enfoque empresarial o financiero elevará la posibilidad del profesional de obtener una mejor plaza y de resaltar sobre la competencia.

En lo que a la diversificación de ingresos se refiere, señalé en dicho escrito que los pequeños, medianos y grandes bufetes de abogados deberían empezar a considerar la posibilidad de invertir las ganancias percibidas en distintos activos, citando como ejemplo el caso de Mc Donald`s quien, detrás del negocio de las hamburguesas, es, quizá, la franquicia dueña del mayor número de inmuebles en el mundo. Contextualizando el ejemplo en los abogados individualmente considerados (ora como empleados, ya como independientes), es necesario invertir parte de sus ingresos en la creación de un activo productivo, con el fin de diversificar los ingresos y no depender, en estricto sentido, de una única fuente.

Nada más peligroso que la segura inestabilidad laboral al día de hoy, nutrida por una competencia desproporcional.

A la vista, se encuentra la posibilidad de adquirir franquicias de bajo coste que traen como beneficio el uso de una marca comercial reconocida en el mercado, acompañada de un sistema de desempeño ya creado por el franquiciante que facilita el desarrollo del negocio.

También existen en el mercado otras alternativas de inversión que se enmarcan en un modelo de distribución de producto distinto al convencional que le permitirán al asociado tener un ingreso con un mayor rango de ganancias.

En definitiva, ante el triste panorama laboral del mercado de profesionales en Derecho que raya en la prostitución del oficio, el llamado consiste en que entendamos las distintas variables que componen la situación actual, así como las diferentes opciones de diversificación que ofrecen otras áreas, para así actuar e ir un paso adelante.

David Peñuela Ortiz es litigante, docente universitario y consultor en Técnicas de Juicio Oral y Estrategia Judicial a nivel Latinoamericano. Su pasión por la docencia y su facilidad en la transmisión del conocimiento, lo llevaron a crear La Escuela Internacional de Formación Jurídica – EIF JURÍDICA, a través de la cual ha capacitado a más de 100.000 estudiantes a nivel mundial. A lo largo de su ejercicio profesional ha litigiado en materia contencioso administrativa con un 90% de éxito en sus procesos. En la actualidad, se encuentra vinculado a la Universidad Militar Nueva Granada (Colombia) en las cátedras de pregrado de Teoría de la Responsabilidad Estatal, Derecho Procesal Administrativo y Técnicas de Oralidad, del mismo modo que como asesor del Consultorio Jurídico. A nivel de posgrado, imparte las materias de Técnicas de Litigación Ante la Corte Interamericana de Derecho Humanos y Contratación Estatal y Responsabilidad del Estado.

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